La pregunta del titular tiene tanto de largo como de ancho para analizar, pero aquí los cuestionamientos importantes son: ¿Por qué la ONU se está fundamentando en juicios incongruentes que distan de la realidad de la tauromaquia? - ¿Qué no estamos haciendo bien para que le ONU vea a la fiesta de los toros como una tradición culta?.
Si nos ponemos a analizar estas preguntas podríamos tener tantas respuestas como toros hay en el mundo, pero lo que sí es verdad es que el pronunciamiento de la ONU nos está demostrando que no estamos haciendo bien la tarea y que estamos conformes con lo que tenemos, desconociendo abiertamente que el fanatismo y la ignorancias nos están pisando los talones.
Todos sabemos que la fiesta de los toros, más allá de ser una fiesta cruel y nociva para los niños, es una tradición antiquísima que nos ha enseñado a muchos a ser buenas personas, a tener respeto por el criterio del otro y a valorar la vida como uno de los más valiosos regalos. Ademas de eso, la fiesta d Elos toros es un ritual que no solo nos acerca a nuestra coexistencia natural con el mundo rural y con los animales, sino que nos hace ser seres sociales, con capacidad de interacción y de expresar solidaridad y compañerismo; valores que hoy se han perdido en la sociedad y que no se reflejan en ningún otro lugar de espectáculos masivos y centros educativos.
Puede sonar muy crudo lo que estoy diciendo, pero es la verdad, en los colegio, el bullying y la violencia entre jóvenes está a la orden de día. En el fútbol, nuestro deporte nacional, la violencia está en todas partes; en las canchas, en las tribunas y en las afueras de los estadios por un color o una camiseta. En otros deportes como el beisbol, el hockey, por mencionar algunos, la violencia hace parte del pan de cada día, pero esa violencia parece no ser dañina para los niños y jóvenes que asisten de manera masiva y recurrente.

No podemos olvidarnos del boxeo, de la lucha libre, de los videojuego, en donde la violencia está implícita y pareciera que esto tampoco es un factor de trauma para los menores de cual, para los cuales no existe una regulación o una prohibición para comprar este tipo de video juegos en donde se disparan, desaparecen y elimina a sus contrincantes.

Hay muchas cosas que son de libre consumo para los menores de edad, cosas que a simple vista son nocivos, perjudiciales y violentos para los menores de edad, y eso que no hemos mencionado la pornografía explicita que está a la distancia de un clic en las Redes Sociales y para eso no hay control.
La culpa es entonces de la tauromaquia, un espectáculo familiar, un espectáculo de unidad y de compartir, donde el respeto es la regla por excelencia y en donde no se ve violencia en los tendidos, no se ven agresiones entre personas a las afueras de las plazas, o bueno, sí, una vez en Bogotá, cuando los animalistas, quienes dicen proteger la vida, agredieron a personas de la tercera edad e increparon con insultos, empujones y bolsas con sustancias humanas a los asistentes a la reapertura de la primera plaza de Colombia. Este es quizá en único hecho de agresiones que se ha vivido en una plaza de toros, pero no por parte de los taurinos.

Seguramente han habido otras situaciones adversas en plazas, pero no se han desarrollado en el marco de una corrida de toros, que entre otra cosas, es un espectáculo culto y seguido por grandes personalidades universales como artistas, músicos, escultores, diseñadores, poetas, literatos, filósofos, periodistas, políticos, cineastas, pintores, actores, entre otros.
Muchos venimos de una herencia taurina familiar, alguno otros desde muy pequeños asisten a las plazas de toros y eso no los ha hecho malas personas. Muchos de ellos han sido personas que han dejado huella en la sociedad y en la historia. Por eso es importante que separamos hablar de la fiesta de los toros y recuperar terrero, ese que han ganado las organizaciones animalistas y que nos tienen hasta las cuerdas.

Redacción de El Minotauro Radio - Daniel Upegui